Este
video trata sobre los dos tipos de comportamientos que se pueden adoptar en una
tutoría con un padre/madre o tutor cuando cambia la actitud tanto de una parte
como de otra.
El
tema principal del vídeo es una tutoría en que un alumno llamado Iván ha llegado
a casa con la cara marcada y la madre va en horario de tutoría a hablar con el
profesor para saber que ha pasado y para solucionar el tema para que su hijo no
vuelva a parecer con la cara marcada por casa.
Una
vez expuesto el caso, se plantea dos situaciones: la primera parte la madre
aparece en el despacho del profesor bastante alterada y ante esa reacción el
profesor contesta y habla de la misma manera, no intenta calmar a la madre ni
le explica que ha ocurrido. El tipo de comunicación que utilizan en esta escena
no es la correcta ya que la madre recrimina cosas al profesor como que no está
atento a que ha pasado y el profesor le recrimina a la madre cosas como que se
le ha avisado tres veces a que acuda a la tutoría y no ha asistido y que ha
asistido en un horario que no es de tutoría; se alzan la voz y se interrumpen. El
resultado de esta escena es que no llegan a ningún acuerdo y que el asunto del
alumno pasa a un segundo plano.
En
cuanto a la segunda escena, se muestra de nuevo a la madre que va al despacho
del profesor calma y con una actitud totalmente diferente a la anterior, su
mayor interés es hablar con el profesor sobre que ha ocurrido con su hijo, si
tiene algún problema con algún compañero dado que ella a partir de venir su
hijo con arañazos ha tenido constancia del problema y quiere solucionarlo lo
antes posible. El profesor actúa de la misma forma que la madre se muestra
conciliador y crea un clima acogedor acercando una silla cerca del profesor
para explicarle detenidamente los acontecimientos y intentan mediar en una
solución para que no vuelva a ocurrirle al alumno lo mismo. En esta situación
tienen una conversación clara, pausada, se respeta los turnos de palabra, es
decir, tienen una conversación tranquila mientras que en la primera más que una
conversación es una discusión ya que invaden espacios personales, hay gestos
agresivos y alzan la voz.
A
modo de conclusión pienso que el profesor siempre tiene que mantener una
actitud tranquila, conciliadora y siempre buscar el bien del alumno y mediar
para la solución tanto del problema tanto en la primera como en la segunda
opción ya que podemos encontrarnos con algunos padres como en la primera
situación que no se preocupan o que empiezan a recriminar a los profesores
porque se supone que de su educación completa se dedica tanto la escuela como
el profesor y no ellos como padres por lo que el profesor debe mostrarse
siempre tranquilo y educado ya que poniéndose a la altura de los padres lo
único que hacer es perder en ese momento los papeles y no llegar a una medida
para solucionar el problema que tenga el alumno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario